La naviera consolida su dinastía de colosos flotantes en los astilleros de Chantiers de l’Atlantique, iniciando el ensamblaje de un nuevo titán que verá la luz en 2028 y compartirá el trono de la ingeniería naval con el recién entregado Legend of the Seas.
El rito de colocación de la quilla representa la verdadera partida de nacimiento de un buque. Durante el evento, los ingenieros franceses y los directivos de la naviera depositaron monedas recién acuñadas de un euro y un dólar estadounidense bajo el primer gran bloque de acero. La gigantesca grúa pórtico TGP colocó la inmensa pieza estructural en el dique seco con total precisión. Las palabras oficiales del astillero reflejaron el orgullo de la jornada: «El primer bloque de Oasis 7 ha sido colocado en el dique seco por la grúa TGP, en presencia de los equipos de Royal Caribbean Group y Chantiers de l’Atlantique, iniciando oficialmente el ensamblaje de la nave». El significado de este gesto es ancestral: Buscar la fortuna para la tripulación y los miles de pasajeros que navegarán a bordo.
Esta maniobra traslada la acción de los talleres de corte de acero, activos desde octubre de 2025, al gran dique de montaje. El nuevo gigante, cuyo nombre definitivo se mantiene bajo un estricto secreto corporativo, sumará más de 15 cubiertas a una flota ya legendaria.

La paradoja del gigantismo y el por qué estratégico
¿Por qué insistir en la clase Oasis cuando la clase Icon ya domina los titulares? El motivo es que la eficiencia operativa de estos megabarcos es imbatible. Este nuevo barco registrará una ficha técnica colosal: Un tonelaje bruto estimado que superará las 230.000 toneladas, una eslora de 362 metros y una manga extrema de 66 metros. Su propulsión se apoyará de forma decidida en el gas natural licuado (GNL), minimizando las emisiones en puerto y alta mar con un calado de 9.1 metros.
La naviera busca saturar la demanda global con dos plataformas de éxito simultáneo. Mientras los barcos de la clase Icon se perfilan como el parque temático definitivo para familias, la clase Oasis mantiene un equilibrio refinado entre vecindarios temáticos abiertos al cielo y espacios icónicos como el Central Park.
El puente español y la escala técnica de puesta a punto
El impacto de estas colosales construcciones tiene una resonancia directa en la península ibérica. Por ejemplo, la clase Oasis cuenta con una presencia histórica consolidada en puertos como Barcelona, el cual funciona como base de operaciones habitual para estos gigantes durante la temporada estival en el Mediterráneo. A esto se suma el papel de astilleros españoles como Navantia en Cádiz. La planta gaditana suele ser la parada predilecta de la naviera para las labores de embellecimiento y última puesta a punto.
De hecho, el gemelo Icon, el Legend of the Seas, ya navega hacia la costa gaditana para sus retoques finales antes de iniciar sus salidas comerciales desde Barcelona en julio. El nuevo coloso de 2028 seguirá con toda seguridad esta misma ruta logística, convirtiendo los muelles nacionales en testigos clave de la vanguardia naval global.
Sobre el autor:
David González
Agente de viajes Cruceritis
Co-fundador de DeCruceros.es, redacción, edición web. En el mundo de los cruceros desde 2005
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