La división de cruceros del Grupo MSC pisa el acelerador en su transición energética con un despliegue sin precedentes de conexiones eléctricas portuarias y combustibles renovables, superando en 2025 las metas globales de descarbonización proyectadas para la próxima década.
La navegación comercial vive una carrera contrarreloj frente al cambio climático. Las normativas internacionales aprietan el paso de los armadores en todo el mundo. Lo cierto es que la división de cruceros del Grupo MSC ha tomado una delantera contundente. La naviera ha alcanzado los objetivos de reducción de intensidad de carbono fijados por la Organización Marítima Internacional (OMI) para 2030. Lo ha conseguido con un adelanto de cinco años sobre el calendario oficial.
Este logro posiciona a sus dos marcas comerciales en una situación de ventaja competitiva. Tanto MSC Cruceros como Explora Journeys avanzan con paso firme hacia su meta final: Alcanzar las emisiones netas de gases de efecto invernadero (GEI) cero en sus operaciones marítimas para el año 2050. Este trayecto exige una planificación financiera colosal. También requiere una flexibilidad operativa constante para adoptar tecnologías que todavía están en fase de desarrollo en los astilleros.
El éxito temporal no es fruto de la casualidad o de ajustes contables de última hora. Responde a una estrategia de renovación de activos que penaliza los combustibles pesados tradicionales. La eficiencia de la flota actual supera la media del mercado gracias a la hidrodinámica avanzada de los cascos. También influye el uso de pinturas de silicona que minimizan la fricción con el agua marina. Cada nudo ahorrado se traduce de forma directa en toneladas de combustible que no se queman.
La ingeniería dual de la clase World en alta mar
La llegada del gigante MSC World America en 2025 apuntala esta transición técnica. El navío cuenta con un registro bruto de 215.863 toneladas de arqueo. Su planta propulsora representa el estado del arte de la ingeniería naval moderna. Se trata del tercer barco de la compañía alimentado por gas natural licuado (GNL). Sus motores duales están preparados para quemar biocombustibles marinos en cuanto la cadena de suministro global lo permita.
Los ingenieros de los astilleros franceses de Chantiers de l’Atlantique han diseñado una plataforma sumamente adaptable. Los sistemas de inyección de combustible pueden gestionar mezclas complejas de gas y destilados limpios. La naviera ha confirmado una directriz corporativa idéntica para sus futuros proyectos: Todas las nuevas construcciones de las dos marcas del grupo incorporarán esta tecnología de motores compatibles con biocombustibles.
La apuesta por el GNL actúa como una tecnología puente indispensable. Reduce de inmediato las emisiones de óxidos de azufre y de partículas finas a niveles mínimos. Hablando en términos prácticos, esta elección mitiga el impacto local en las rutas costeras y en los mares cerrados. El barco no solo destaca por sus dimensiones. Su diseño interior optimiza la distribución de calor residual para calentar el agua sanitaria y dar soporte a las cocinas.
El reto del suministro eléctrico en los muelles españoles
El verdadero examen de sostenibilidad de un crucero moderno ocurre cuando apaga sus motores principales. El impacto visual de las chimeneas activas en puertos históricos genera debates sociales complejos. La tecnología de conexión eléctrica en tierra, conocida técnicamente como «cold ironing», soluciona esta fricción. Los barcos apagan sus generadores diésel auxiliares y se conectan directamente a la red eléctrica local.
Durante el año 2025, la flota de la compañía realizó 217 conexiones exitosas en terminales compatibles. Este procedimiento elimina las emisiones locales de gases y ruidos durante las horas de escala. La infraestructura portuaria española juega un rol fundamental en este despliegue. Barcelona se consolida como un enclave estratégico con la puesta en marcha de su nueva terminal de pasajeros. La instalación fue diseñada bajo exigentes criterios de eficiencia energética desde el primer boceto.
La inversión en infraestructuras terrestres corre paralela al desarrollo tecnológico de los buques. La naviera no puede actuar sola en este proceso de descarbonización portuaria. Requiere que las autoridades de cada país aceleren la electrificación de sus muelles con fuentes de energía renovable. De nada sirve conectar un barco de gran calado a una red terrestre si la electricidad se produce quemando carbón a pocos kilómetros del puerto.
Auditoría Scope 3 ante las exigencias de la Unión Europea
La transparencia corporativa ha dejado de ser una opción de marketing para convertirse en ley. El último informe de sostenibilidad de la firma destaca un hito metodológico sin precedentes en el sector. Por primera vez, se ha completado el mapeo de los gases de efecto invernadero de toda su cadena de valor. Este análisis exhaustivo abarca el llamado Alcance 3 de las emisiones del grupo.
El estudio analiza el ciclo de vida completo de la actividad marítima. Incluye el carbono emitido durante la construcción de los barcos en los astilleros. Evalúa el impacto de las operaciones de mantenimiento en dique seco. Mide la logística de transporte de los suministros de alimentación y bebidas para miles de pasajeros. A esto se suma el control de los desplazamientos aéreos de los tripulantes para acudir a sus puestos de trabajo.
Este esfuerzo de medición sitúa a la compañía en perfecta sintonía con las nuevas exigencias de la Unión Europea. La Directiva sobre Información Corporativa en materia de Sostenibilidad (CSRD) obligará a reportar estos datos con auditorías externas muy severas. Conocer la huella de carbono real de cada proveedor permite tomar decisiones de compra mucho más estrictas. La cadena de suministro debe descarbonizarse al mismo ritmo que las salas de máquinas.
El valor de las cifras auditadas en alta mar
Las declaraciones de intenciones carecen de valor sin datos científicos que las respalden de forma objetiva. Durante el ejercicio de 2025, los barcos del grupo consumieron más de 9.800 toneladas de combustibles renovables certificados. El impacto directo de esta medida fue muy claro: Se evitó la liberación a la atmósfera de 48.714 toneladas de dióxido de carbono equivalente (CO2e).
El agua es otro recurso crítico a bordo que exige una gestión circular estricta. La flota ha minimizado al máximo la necesidad de captar agua dulce en los puertos de escala. El 84,4% del agua consumida en los trayectos se produce a bordo. Los sistemas de evaporación al vacío y de ósmosis inversa tratan el agua de mar hasta hacerla potable para el uso diario de la tripulación y los cruceristas.
Pierfrancesco Vago, presidente ejecutivo de la división de cruceros del Grupo MSC, valora este rumbo estratégico:
«Estamos avanzando en nuestra transición energética al tiempo que invertimos en nuestro personal, reforzamos las relaciones con las comunidades y adoptamos un enfoque más estructurado en materia de biodiversidad. Estoy orgulloso de nuestros avances, y el informe de este año demuestra que nuestro compromiso es inquebrantable a medida que crece nuestro negocio».
Biodiversidad y el factor humano en los destinos
La conservación de los ecosistemas marinos requiere acciones que van más allá de la atmósfera. La estrategia de biodiversidad de la compañía introduce medidas operativas muy concretas. Destacan los protocolos para evitar colisiones con cetáceos en áreas críticas de reproducción. Los oficiales del puente de mando realizan alteraciones en las rutas de navegación preestablecidas si se detecta presencia de ballenas en las cartas náuticas.
En España y Portugal, el compromiso con el entorno se traduce en programas educativos de calado social. La iniciativa para jóvenes «¡Todos a bordo!», desarrollada junto a la Asociación Internacional de Líneas de Cruceros (CLIA), de la que hablamos en nuestras páginas, formó a casi 200 escolares de la península ibérica durante el año. El objetivo es concienciar a las nuevas generaciones sobre la importancia de la economía azul y el cuidado de los mares de forma didáctica.
La sostenibilidad del negocio también depende del bienestar de sus trabajadores. La retención de las tripulaciones alcanzó una tasa récord del 91% en 2025. Este dato refleja la efectividad del programa de transformación cultural «Our Best». La compañía impartió más de 1,7 millones de horas de formación técnica y de liderazgo durante el año. Un barco tecnológicamente perfecto no puede navegar sin un equipo humano motivado y altamente capacitado en sus cubiertas.
Sobre el autor:
David González
Agente de viajes Cruceritis
Co-fundador de DeCruceros.es, redacción, edición web. En el mundo de los cruceros desde 2005
david@decruceros.es