Lo que arrancó como un juego infantil para sacar sonrisas a bordo se ha convertido en una masa de plástico que desafía las normas de higiene, seguridad y protección marina en la industria naviera.
En 2018, una niña de diez años llamada Abby decidió esconder unos cuantos patos de goma durante un viaje en crucero para alegrar el día a otros pasajeros. La dinámica era simple: Cada pato llevaba una pequeña etiqueta con el nombre de la familia, su ciudad de origen y un mensaje cercano. Quien lo encontraba podía conservarlo o volver a esconderlo en una zona común, compartiendo la fotografía en redes sociales. De esa iniciativa nació la comunidad Cruising Ducks – Original, un colectivo que hoy reúne a cientos de miles de seguidores.
Aquel detalle simbólico ha escalado hasta transformar los hábitos de equipaje. Muchos viajeros embarcan actualmente con maletas específicas para albergar docenas, e incluso cientos, de estos juguetes. En las rutas del Caribe o el Norte de Europa, la presencia de patos en ascensores, salones y pasillos principales ha dejado de ser un hallazgo casual para convertirse en una escena constante.
Operativa y limpieza: El dilema en los pasillos
Para las tripulaciones, la proliferación de estos objetos supone un reto organizativo diario. El personal de limpieza e higiene (housekeeping) debe dedicar tiempo adicional a retirar juguetes de áreas públicas donde su presencia resulta problemática. Se han detectado patos ocultos en bandejas del bufé libre, junto a dispensadores de bebidas o pegados a máquinas de helado: Un punto de fricción directo con los protocolos de seguridad alimentaria.
No hace mucho hablamos en estas páginas de las decoraciones en las puertas de los camarotes, pero es que además, a la moda de los patos se suma la costumbre de instalar buzones de tela en las puertas de los camarotes para fomentar el intercambio de piezas. Esta práctica genera aglomeraciones en pasillos estrechos, tránsito de niños y adultos en horarios de descanso y situaciones de riesgo de caída cuando los juguetes quedan abandonados en los peldaños de las escaleras.
Viento, plásticos y la estricta normativa MARPOL
El aspecto de mayor gravedad técnica para los oficiales de a bordo concierne a las cubiertas exteriores. La búsqueda de la fotografía perfecta lleva a muchos pasajeros a colocar los patos sobre las balaustradas del barco. Con la nave navegando a 20 nudos y ráfagas de viento oceánico, el riesgo de que el objeto caiga al agua es elevado.
La legislación internacional sobre protección marina es tajante: El Anexo V del Convenio MARPOL prohíbe el vertido de plásticos al mar desde cualquier tipo de embarcación. Las navieras destinan recursos considerables a la sostenibilidad y al cumplimiento ambiental. Permitir la presencia libre de objetos ligeros en cubiertas abiertas compromete este compromiso, ya que cada pieza extraviada se convierte en microplástico perjudicial para la fauna marina.

Una industria dividida: Prohibición total o regulación razonable
Frente a esta coyuntura, las grandes compañías han tomado caminos divergentes. Disney Cruise Line aplica una política tajante: No permite esconder juguetes ni objetos en zonas comunes, y la tripulación retira de inmediato cualquier pato localizado. Norwegian Cruise Line sigue una línea similar, solicitando de forma explícita a sus clientes que dejen estos artículos en casa. Y ahora, Marella Cruises ha comenzado a avisar a sus pasajeros que no participen de esta tendencia, lo cual hace pensar que esta compañía se sumará al veto a los patitos de goma.
Royal Caribbean ha optado por un modelo de restricciones parciales, acotando zonas sensibles como el Central Park de sus buques de mayor tamaño, cuyas plantas a veces se han visto afectadas por la práctica, pero manteniendo cierta tolerancia en otros puntos. Por su parte, Carnival Cruise Line defiende abiertamente la práctica. Su embajador de marca, John Heald, confirmó que la compañía no tiene intención de prohibir la tradición, siempre que se respeten reglas básicas de convivencia: Prohibición total en piscinas, jacuzzis, tiendas libres de impuestos y áreas de equipos técnicos.
Sobre el autor:
Fabián Gil
Agente de viajes Cruceritis
Co-fundador de DeCruceros.es, redacción. Especialista y crítico en cruceros.
fabian@decruceros.es