La naviera italo-suiza suma dos propuestas gastronómicas informales y de acceso gratuito a bordo del MSC Seashore, renovando la experiencia culinaria al aire libre tras su reciente paso por el astillero de Gran Bahama.
Novedades gastronómicas a bordo de MSC Seashore, sin que te cueste un céntimo más: La brisa del Caribe ahora se mezcla con el aroma inconfundible de la barbacoa americana. Ubicado junto a la piscina de popa, en la cubierta 8, el nuevo Red Cactus BBQ & Ribs se presenta como una de las incorporaciones más llamativas del MSC Seashore. Este espacio exterior propone una experiencia relajada centrada en los sabores tradicionales del sur de Estados Unidos.
Uno de sus principales atractivos es la amplitud de horarios, ya que permanece abierto tanto en el desayuno como en el almuerzo. Por la mañana, los pasajeros pueden optar por opciones contundentes como burritos de barbacoa, huevos preparados al gusto, sémola de maíz y bizcochos caseros típicos de la cocina sureña. Al mediodía, el protagonismo pasa al humo lento y a las carnes asadas.
La oferta incluye costillas de cerdo glaseadas, pollo asado, salchichas ahumadas y brisket de ternera cocinado lentamente para potenciar el sabor y la textura. Todo ello se acompaña de clásicos imprescindibles como macarrones con queso, judías horneadas y ensalada de col. Para cerrar la experiencia, el restaurante incorpora postres como la tradicional tarta de mantequilla de pacanas.
La propuesta supone un contraste claro con la identidad mediterránea habitual de la compañía. Frente a la cocina italiana más refinada, este espacio apuesta por un estilo desenfadado, abundante y pensado para disfrutarse junto al mar. Además, su integración con la piscina infinita de popa permite comer al aire libre mientras se contempla la estela del barco durante la navegación, un detalle especialmente valorado en los días soleados del Caribe.





Pollo crujiente bajo el sol de la cubierta 18
La actividad constante alrededor de la piscina principal exige opciones rápidas, prácticas y fáciles de disfrutar sin abandonar demasiado tiempo la tumbona. Bajo esta lógica nace The Chicken Man, un puesto de comida rápida ubicado en la animada cubierta 18 del barco.
Inspirado en el concepto clásico de las freidurías estadounidenses, el espacio gira en torno a un menú sencillo y familiar: Tiras de pollo crujiente y bocadillos preparados al momento, acompañados de patatas fritas y salsas propias del establecimiento.
Para muchas familias, el valor añadido está en la comodidad. El servicio evita tener que regresar a la cabina, cambiarse o entrar al buffet principal para comer algo rápido entre actividades acuáticas. A esto se suma una pequeña zona de asientos protegida del sol, pensada para quienes desean almorzar de manera informal sin perder las vistas al océano ni el ambiente de cubierta.
Además, todos los productos están incluidos dentro de la tarifa del crucero, eliminando costes adicionales para los pasajeros y reforzando la apuesta de la naviera por una experiencia más flexible.
Detrás de esta aparente sencillez también existe una operativa compleja. El abastecimiento de ingredientes se realiza en los distintos puertos de escala para mantener estándares constantes de calidad, mientras que los procesos de cocina buscan asegurar el nivel de textura y crujiente esperado. Su ubicación, muy próxima a las hamacas y zonas acuáticas, convierte este concepto en una solución especialmente práctica para los días de navegación.
La transformación del gigante tras el dique seco
La llegada de estos nuevos restaurantes forma parte de una remodelación más amplia llevada a cabo durante abril de 2026. El MSC Seashore pasó por el dique seco de Grand Bahama Shipyard, en Freeport, donde se realizaron trabajos intensivos de mantenimiento y actualización de espacios comunes.
Las dimensiones del barco explican parte del desafío operativo. El navío cuenta con 170.400 toneladas de arqueo bruto, una eslora de 339 metros y una manga de 41 metros, además de capacidad para alojar hasta 5.877 pasajeros en ocupación máxima. Gestionar el flujo de personas en un entorno de estas proporciones obliga a optimizar constantemente servicios y zonas de convivencia.
En este contexto, reforzar la oferta gastronómica exterior responde también a un objetivo funcional: Aliviar la presión sobre el buffet principal de la cubierta 16 y distribuir mejor a los pasajeros en horas punta. La estrategia cobra todavía más sentido con la implantación de sistemas de restauración más flexibles, que permiten a los viajeros adaptar sus horarios con mayor libertad.
Más allá del mantenimiento técnico habitual, este tipo de intervenciones refleja una tendencia clara en el sector: Adaptar la experiencia a bordo a nuevos hábitos de consumo y ocio. Cada detalle, desde instalaciones eléctricas hasta sistemas de ventilación, debe planificarse cuidadosamente para integrarse en la operativa del barco sin afectar el confort del pasajero.
La apuesta estratégica de MSC por el mercado estadounidense
La presencia del MSC Seashore en Port Canaveral responde a una estrategia clara de expansión en el mercado norteamericano. Desde este puerto de Florida, el barco opera itinerarios cortos y semanales por Bahamas y el Caribe occidental, un segmento especialmente competitivo donde la experiencia gastronómica juega un papel relevante.
Para adaptarse a las preferencias del público estadounidense, MSC Cruceros ha ido incorporando propuestas culinarias más cercanas a los hábitos de consumo locales, especialmente aquellas vinculadas a la comida informal junto a la piscina.
En este contexto, el vicepresidente de hospitalidad a bordo, Bernhard Stacher, ratificó:
«Nos enorgullece ofrecer a nuestros huéspedes una variedad de opciones gastronómicas, desde elegantes restaurantes principales hasta conceptos culinarios internacionales. La introducción de estas nuevas opciones rápidas a bordo del MSC Seashore refleja aún más nuestro compromiso de mejorar continuamente la experiencia de los huéspedes. Nuestros pasajeros nos dicen constantemente que valoran tener una amplia selección culinaria disponible, por lo que nos enfocamos en ofrecer mayor comodidad y flexibilidad.»
Aunque estas novedades nacieron pensando en el Caribe, no se descarta que parte del modelo termine trasladándose a Europa. Históricamente, muchas mejoras implementadas primero en América acaban llegando a barcos de la misma categoría que operan en el Mediterráneo.
Puertos como Barcelona, Valencia o Palma de Mallorca reciben cada temporada miles de cruceristas a bordo de barcos de esta familia, como el MSC Seaview. En ese escenario, conceptos gastronómicos ágiles y sin costes adicionales podrían encajar especialmente bien con un pasajero que prioriza aprovechar el tiempo al aire libre y maximizar la experiencia en cubierta. La flexibilidad, cada vez más, se consolida como uno de los ejes del crucero contemporáneo.seguridad y el estilo de una marca familiar que, paso a paso, está redibujando el mapa global de los cruceros modernos.
Sobre el autor:
David González
Agente de viajes Cruceritis
Co-fundador de DeCruceros.es, redacción, edición web. En el mundo de los cruceros desde 2005
david@decruceros.es