El nuevo gigante de la hospitalidad flotante de Explora Journeys se prepara para desplegar velas el próximo 3 de agosto con un enfoque donde la alta cocina y el coleccionismo de culto sustituyen al tradicional concepto de buffet a bordo.

El viaje de lujo ha dejado de medirse en nudos o millas náuticas para cuantificarse en la profundidad de las experiencias que se viven a bordo. Lo que antes era un mero traslado entre puertos históricos y/o turísticos, se ha transformado en un destino estático de alta volatilidad sensorial. Con la inminente llegada del Explora III, la división de lujo de MSC Group consolida un modelo que huye del gigantismo para refugiarse en la exclusividad de un club privado flotante. La gastronomía ya no es un servicio de soporte: Es el verdadero eje de la navegación.

La propuesta culinaria diseñada para este tercer navío busca esquivar la uniformidad que suele penalizar a los comedores de alta mar. Alban Gjoka, Senior VP Food & Beverage de Explora Journeys, argumenta esta evolución con las siguientes palabras:

«Esta ampliación de nuestra propuesta culinaria refleja nuestro firme compromiso de brindar experiencias enogastronómicas de primer nivel en alta mar. Desde la experiencia altamente personalizada de The Chef’s Table hasta el universo de descubrimiento que propone ‘The Cellar’, hemos diseñado conceptos que superan cualquier expectativa y redefinen los estándares de la categoría. No se trata de simples restaurantes, sino de auténticos viajes inmersivos creados para ofrecer algo genuinamente único que nos diferencie en el sector».

La liturgia del corcho entre Pétrus y colinas toscanas

El verdadero corazón social de este buque late en un espacio llamado ‘The Cellar’. No estamos ante una simple bodega de bar, sino ante un santuario que reúne cerca de 350 referencias seleccionadas con un criterio casi arqueológico. Los sumilleres de la firma han buscado un equilibrio difícil de lograr en tierra, y aún más complejo a mil millas de la costa: Combinar mitos inalcanzables del Viejo Mundo con botellas casi desconocidas surgidas en geografu Le Pin o los codiciados tintos californianos de Harlan Estate y Screaming Eagle. Sin embargo, el valor diferencial para el coleccionista radica en la audacia de su carta. El pasajero podrá descorchar vinos de Japón, China, Líbano, Inglaterra o Rumanía, uniendo la herencia vinícola tradicional con las corrientes más vanguardistas del sector.

Casi un tercio de este catálogo procede del continente americano, proporcionando frescura a una experiencia que se complementa con bocados de precisión artesanal. La presencia de una cortadora manual Berkel añade un indiscutible toque de teatro clásico a la sala, permitiendo disfrutar de embutidos ibéricos cortados al instante junto a quesos seleccionados y trufas artesanales. Como joya de la corona, la bodega custodiará tres ediciones especiales de Il Palagio, la reputada finca toscana propiedad del cantante Sting y Trudie Styler. De estas botellas solo existirán 100 unidades de cada etiqueta a bordo, firmadas de puño y letra por el artista.

Un lienzo en blanco para el paladar del comensal

El concepto de menú cerrado tradicional se desvanece en The Chef’s Table. Este espacio huye del protocolo rígido de las mesas de capitán para ofrecer un diálogo abierto entre el comensal y los fogones. La idea es tan sencilla como sofisticada: Los viajeros comparten sus afinidades gastronómicas, sus recuerdos de infancia o los descubrimientos realizados en la última escala para que el equipo de cocina diseñe un menú único sobre la marcha. Si esto no es toda una experiencia personalizada a bordo, difícilmente podremos encontrar alguna que lo sea más. A nosotros, como críticos y conocedores de la experiencia de crucero, nos parece algo formidable.

El formato es ideal tanto para celebraciones familiares íntimas como para encuentros espontáneos entre viajeros que comparten una misma sensibilidad culinaria. Cada cena se convierte en una obra efímera que no volverá a repetirse en toda la travesía. Los ingredientes frescos adquiridos en los mercados locales durante las escalas actúan como catalizadores de esta experiencia, garantizando una cocina de kilómetro cero real y vinculada directamente con el itinerario de navegación.

El pulso de la Riviera a la sombra del Conservatory

La vida informal a bordo encuentra su refugio en el Shore Club on 11, una propuesta al aire libre ubicada junto a la piscina cubierta de cristal. El diseño evoca las terrazas de Saint-Tropez o los acantilados de la costa amalfitana, ofreciendo un ritmo pausado donde las horas se miden por la luz del sol. Aquí las opciones gastronómicas rinden tributo a la sencillez del Mediterráneo.

Los huéspedes pueden disfrutar de ensaladas crujientes, pescados a la parrilla preparados al momento, crêpes dulces y salados, además de helados de elaboración diaria. La coctelería también se suma a esta filosofía relajada con una carta que prioriza las preparaciones frescas y una sofisticada selección de combinaciones sin alcohol para quienes buscan el bienestar físico sin renunciar al placer de un trago bien ejecutado en cubierta.

Explora III: Joyería de precisión y la propulsión silenciosa del gas licuado

La excelencia del Explora III no se limita al paladar. El estilo de vida a bordo se complementa con una galería comercial donde se alojan firmas de renombre internacional. A los espacios ya conocidos de Cartier y Piaget se une, como gran novedad en la flota, la prestigiosa firma relojera y joyera Chopard. Rolex también mantendrá su exitoso concepto de boutique en alta mar, consolidando una oferta comercial que rivaliza con las calles más exclusivas de Ginebra o París.

Detrás de este escaparate de opulencia se esconde una obra de ingeniería naval de primer orden. Construido bajo los estándares más estrictos de sostenibilidad, el Explora III cuenta con una propulsión basada en gas natural licuado, un combustible clave para reducir las emisiones en entornos marinos vulnerables. Con un arqueo bruto de aproximadamente 63.900 toneladas de registro bruto, una eslora de 248 metros y una manga de 32 metros, el barco ofrece un espacio extraordinariamente generoso para un máximo de 922 pasajeros alojados en 461 suites exteriores.

Esta baja densidad de ocupación tiene un impacto directo en el mercado español. Puertos como Barcelona, Palma de Mallorca o Málaga se han convertido en escalas estratégicas para la naviera. La llegada de este perfil de buques consolida a España como uno de los destinos prioritarios para el turismo de ultra-lujo, atrayendo a un viajero de alto poder adquisitivo que busca autenticidad, cultura y, sobre todo, una mesa excelente donde celebrar la vida en alta mar.


Sobre el autor:

Avatar de David González

David González
Agente de viajes Cruceritis
Co-fundador de DeCruceros.es, redacción, edición web.
En el mundo de los cruceros desde 2005
david@decruceros.es