La compañía italiana refuerza su hegemonía en los grandes itinerarios con una propuesta de 139 días que cruza tres océanos y estrena Celebration Key, el nuevo paraíso privado en Bahamas.

La navegación transoceánica ha dejado de ser un simple desafío técnico para convertirse en el último refugio del viajero que busca autenticidad. En un mercado global saturado de ofertas fugaces, la propuesta de Costa Cruceros para 2028 se desmarca apostando por la magnitud del tiempo y la variedad geográfica. Lo cierto es que dar la vuelta al globo en 139 días representa la culminación de una filosofía de vida donde el destino es, en realidad, la suma de todos los horizontes cruzados.

El Costa Deliziosa asume el rol de embajador italiano en aguas internacionales, preparado para ser algo más que un buque: Ser un hogar itinerante. Esta nueva edición no se limita a repetir fórmulas del pasado, sino que refina la experiencia del explorador contemporáneo mediante escalas que invitan a la calma. Esto supone una respuesta directa a quienes buscan escapar de la inmediatez, permitiendo que cada cultura y cada océano dejen una huella real en la memoria del pasajero.

El desafío logístico de los tres océanos y cinco continentes

La navegación de larga distancia exige una precisión que va mucho más allá de la simple hotelería flotante. Con el anuncio del World Cruise 2028, Costa Cruceros no solo vende un billete, sino que posiciona al Costa Deliziosa como una herramienta de exploración global durante casi cinco meses. La travesía, que arranca en Savona el 25 de noviembre de 2027, supone un despliegue operativo masivo para cubrir 29 países y 51 escalas. Lo cierto es que este itinerario responde a una demanda creciente de viajes de «ritmo pausado», donde la estancia en puerto ya no es un trámite, sino una inmersión profunda.

La estrategia de la naviera es la de diversificar el producto. Por un lado, mantiene el gran bloque europeo y mediterráneo; por otro, abre una ventana de 100 días con salida desde San Francisco para aquellos que buscan un enfoque más centrado en Oceanía y Asia. Esta flexibilidad comercial permite captar tanto al crucerista tradicional como al nuevo perfil de viajero que dispone de tiempo y busca una operativa simplificada para dar la vuelta al globo. Esto supone gestionar suministros, cambios de tripulación y normativas ambientales en tres océanos distintos bajo un mismo estandarte italiano.

El estreno de Celebration Key y el sueño americano

Uno de los puntos de inflexión de esta edición es la escala en Celebration Key. Se trata de la nueva isla privada de Carnival Corporation en las Bahamas, un destino diseñado para maximizar la exclusividad. Es la primera vez que los huéspedes de Costa tendrán acceso a este enclave de arenas blancas y clubes de playa premium. El movimiento es estratégico, buscando integrar activos del grupo Carnival para elevar la percepción de valor de la marca italiana en el mercado internacional.

Tras cruzar el Atlántico, el Deliziosa se enfrentará a la costa estadounidense con paradas prolongadas en Nueva York y una Nochevieja icónica en Los Ángeles. La planificación evita las prisas. Pernoctar en grandes capitales permite al pasajero vivir la ciudad cuando los cruceros de día ya han zarpado. A esto se suma la posibilidad de realizar excursiones de alto impacto, como el sobrevuelo en helicóptero sobre el Gran Cañón, una experiencia que saca al viajero de la cubierta para conectarlo con la magnitud geográfica del continente americano.

Vista panorámica de Celebration Key en Bahamas, destacando sus lagunas de agua cristalina, toboganes temáticos y áreas de descanso premium
Celebration Key, nueva isla privada de Carnival Corporation en Bahamas (Fuente: Celebration Key)

Oceanía y el despertar frente al skyline de Sídney

La transición hacia el Pacífico Sur marca el ecuador emocional del viaje. Desde la energía volcánica de Hawáii hasta la paz espiritual de Fiyi y Samoa, el barco se convierte en un observatorio móvil de la cultura polinesia. Nueva Zelanda aparece en el horizonte con sus fiordos y la mística de la cultura maorí. Es aquí donde la naviera propone una inmersión terrestre, permitiendo a los huéspedes abandonar temporalmente el barco para explorar el interior de las islas antes de reincorporarse en el siguiente puerto.

Australia recibe al buque con estancias de dos días en Melbourne y Sídney. Despertar en un camarote con balcón frente a la Ópera de Sídney es, probablemente, uno de los hitos visuales que justifican la inversión en este crucero. La operativa en estos puertos es compleja debido a los estrictos controles biosanitarios australianos, pero para el pasajero, la experiencia es fluida. El contraste es total: Del silencio de la Bay of Islands al bullicio cosmopolita de las metrópolis australianas en apenas unos nudos de distancia.

De los templos de Kioto a la inmensidad de África

El giro hacia el norte lleva al Costa Deliziosa a Japón, un mercado donde la tradición y el neón conviven en un equilibrio frágil. Tokyo será el epicentro de esta etapa con dos días de escala, facilitando visitas a los templos de Kioto o los barrios vanguardistas de la capital nipona. La ruta de regreso hacia el oeste no es menos ambiciosa. El sudeste asiático, con Hong Kong, Malasia y Tailandia, ofrece un estallido sensorial antes de cruzar el océano Índico hacia las Maldivas y Mauricio.

África del Sur representa el último gran bloque de descubrimiento. Las escalas en Durban, Port Elizabeth y Ciudad del Cabo están diseñadas para la observación de fauna y la comprensión de la Table Mountain. La travesía por Namibia, con los flamencos de Walvis Bay, y el paso por Cabo Verde preparan el retorno a Europa. El impacto en el mercado español es directo: tras tocar las Islas Canarias y Barcelona, el barco cierra el círculo en Savona. Para el mercado nacional, la escala en la Ciudad Condal el 9 de abril de 2028 es la oportunidad perfecta para finalizar el viaje sin necesidad de vuelos adicionales.

Costa Deliziosa: El hogar de 92.600 toneladas

Vivir 139 días a bordo de un barco requiere un diseño que evite la fatiga espacial. El Costa Deliziosa, perteneciente a la clase Hybrid Vista, cuenta con un tonelaje bruto de 92.600 GT y una capacidad para albergar a unos 2.826 pasajeros en ocupación total. No obstante, en las vueltas al mundo, la densidad suele ser menor para favorecer el confort. Sus 294 metros de eslora y 32,2 metros de manga permiten una navegación estable incluso en los tramos más expuestos del Pacífico Sur o el Índico.

Bajo la línea de flotación, el buque está propulsado por seis motores diésel Wärtsilä que generan un total de 64 MW, permitiendo una velocidad de servicio de 21,6 nudos. Lo cierto es que el interiorismo, rico en cristal de Murano y maderas nobles, crea una atmósfera clásica que resiste bien el paso de los meses. La gastronomía se adapta al itinerario, integrando ingredientes locales de los puertos visitados, lo que convierte el comedor principal en un mapa de sabores en constante evolución. En definitiva, el World Cruise 2028 no es solo una ruta; es la reafirmación de que el crucero de larga distancia sigue siendo la forma más sofisticada de entender la escala del planeta.


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David González
Agente de viajes Cruceritis
Co-fundador de DeCruceros.es, redacción, edición web.
En el mundo de los cruceros desde 2005
david@decruceros.es